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El pesto nació en Génova, en la región de Liguria, y su receta original solo necesita siete ingredientes y un mortero.

Lo mejor: la estrella del plato puedes cultivarla tú mismo en una maceta, en el balcón o junto a la ventana de la cocina. En este artículo te enseñamos la receta clásica, tres variantes para darle un giro y cómo sembrar tus propias hierbas para tener pesto fresco todo el año.
Por qué te encantará esta receta
© Lista en 10 minutos: sin cocción, sin hornear y con ingredientes que se consiguen fácil.
© Del huerto a tu plato: usas hojas que cortaste minutos antes, con todo su aroma.
© Una base, mil usos: pasta, sánduches, ensaladas, carnes, huevos o como dip para picar.
© Se adapta a ti: con perejil, con albahaca morada, sin lácteos o sin piñones.
© Rinde y se conserva: prepara un frasco y tienes salsa para toda la semana, o congélala en porciones.
© Aprovecha tu cosecha: cada vez que podas tu albahaca, tienes ingredientes para un nuevo pesto.

Beneficios de un pesto casero
Un toque de sabor mediterráneo con grasas saludables y hierbas frescas de tu huerto.
§ Grasas saludables: el aceite de oliva extra virgen y los frutos secos aportan grasas insaturadas, base de la dieta mediterránea.
§ Hierbas con antioxidantes: la albahaca contiene compuestos antioxidantes naturales; la albahaca morada suma antocianinas, responsables de su color.
§ Vitaminas de lo verde: albahaca y perejil aportan vitamina K, y el perejil también vitamina C.
§ Proteína y calcio: gracias al parmesano y al pecorino.
§ Sin conservantes: hecho en casa, sin aditivos ni azúcares añadidos, a diferencia de muchas salsas industriales.
Disfrútalo con medida: es una salsa concentrada (unas 150–200 kcal por cada 2 cucharadas), así que úsala como acompañante. Contiene frutos secos y lácteos; si tienes alergias o una indicación médica sobre tu alimentación, consulta a tu médico.

Rinde 4 porciones (para 400 g de pasta).
Preparación: 10–15 minutos.
Dificultad: fácil.








1. Machaca en el mortero el ajo con la sal gruesa hasta formar una pasta.
2. Añade los piñones y sigue machacando hasta que queden casi cremosos.
3. Incorpora las hojas de albahaca poco a poco. Gira el mazo contra las paredes en lugar de golpear: así liberas los aceites sin oxidar la hoja.
4. Agrega los quesos y mezcla bien.
5. Vierte el aceite en hilo, removiendo hasta lograr una salsa untuosa.
6. Mezcla con la pasta recién escurrida, fuera del fuego, con 1–2 cucharadas del agua de cocción.

© Con licuadora: usa pulsos cortos y el vaso frío (10 minutos en la refrigeradora) para que el calor de las cuchillas no oscurezca el pesto.
© Verde intenso: blanquea las hojas 5 segundos en agua hirviendo y pásalas a agua con hielo.
© Nunca lo cocines: el pesto se añade siempre en crudo.
© Conservación: en frasco cubierto con una capa de aceite, hasta 5 días en refrigeración. Para congelar, prepáralo sin queso en cubeteras de hielo y añade el queso al usarlo.
Todas parten de la receta base; solo cambia lo que se indica.
Más fresco, más económico y con un verde que se mantiene vivo por más tiempo.
• Cambio: 25 g de albahaca + 25 g de hojas de perejil.
• Toque extra: ralladura de medio limón.
• Ideal para: pescados a la plancha, papas cocidas, sánduches.
• Por qué funciona: el perejil suaviza la albahaca y aporta notas herbales y cítricas.

El más fotogénico: color violeta oscuro y un aroma más especiado, con notas que recuerdan al clavo de olor.
• Cambio: 50 g de albahaca morada en lugar de la genovesa.
• Toque extra: unas gotas de jugo de limón para que conserve el color.
• Ideal para: bruschettas, ensaladas de tomate, burrata, tablas de quesos.
• Tip de presentación: mézclalo con un poco de pesto verde en el mismo plato para un contraste de colores.

Un guiño a la cocina ecuatoriana.
• Cambio: 25 g de albahaca + 25 g de cilantro; nueces en lugar de piñones.
• Toque extra: medio ají sin semillas, opcional.
• Ideal para: tallarines, choclo asado, pollo.

• Cambio: reemplaza los quesos por 2 cucharadas de levadura nutricional y 10 g extra de frutos secos.
• Ideal para: versión vegana o para conservar más tiempo en congelación.

El mejor pesto empieza en la semilla. Con nuestras semillas certificadas italianas puedes tener albahaca y perejil frescos en casa, incluso en una maceta pequeña.

Germina en 12 a 15 días y necesita una temperatura mínima de 18 °C. Siémbrala a 0,5 cm de profundidad en semillero y luego trasplántala, dejando de 10 a 15 cm entre plantas.
Albahaca morada
Tiene los mismos cuidados que la genovesa: germina en 12 a 15 días, con un mínimo de 18 °C, y se siembra a 0,5 cm. Mientras más sol reciba, más intenso será su color.
Perejil liso
Es más paciente: tarda de 15 a 20 días en germinar, pero tolera el frío, desde 5 °C. Siémbralo directamente donde va a crecer, a 1 cm de profundidad.
Es una variedad de hojas y semillas muy aromáticas, con plantas de 50 a 80 cm. Se siembra directamente donde va a crecer, sin semillero, y se dejan 20 cm entre plantas. Cuando las plantitas brotan, se ralean para dejar solo las más fuertes, y se puede cosechar durante todo el año.
Truco Coltivare: corta las flores de la albahaca apenas aparezcan. Si la planta florece, las hojas pierden aroma y se vuelven amargas.
* "Arma tu kit de pesto: semillas de albahaca genovesa, albahaca morada y perejil. Encuéntralas en semillascoltivare.com"
¿Por qué mi pesto se pone negro? La albahaca se oxida con el calor y el aire. Usa el vaso de la licuadora frío, pulsos cortos y cubre el pesto con aceite.
¿Puedo hacer pesto sin piñones? Sí. Nueces, almendras, marañón o semillas de girasol funcionan muy bien.
¿Cuánta albahaca necesito para un frasco? Unos 50 g de hojas, lo que dan 2–3 plantas bien desarrolladas en una cosecha.
¿La albahaca morada sabe igual? Es similar, pero más especiada y ligeramente menos dulce.

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